El
Ángel Oscuro
Desperté
en medio de la claridad del día, en un callejón perdido a las
afueras de la ciudad. No recordaba casi nada de la noche anterior.
Había acudido a una discoteca nueva en el centro de la ciudad y allí
lo había conocido.
Me fijé
en él nada más entrar, porque algo inexplicable me condujo hasta su
mirada. Y desde ese momento no vi nada más.
Me
acerqué donde estaba y empezamos a bailar. Un baile sensual que nos
acercaba al máximo, que hacía que tocáramos nuestros cuerpos y nos
convirtiéramos en uno solo. Después salimos sin decir nada y en ese
momento mi recuerdo se nublaba. No sabía que había pasado después,
a donde habíamos ido, ni lo que habíamos hecho. Ni siquiera
recordaba su nombre, más bien no recordaba haber intercambiado ni
una sola palabra con él. Todo era tan extraño.








