30 jul. 2015

Halloween relato ganador categoría Misterio

Hola mis pequeños dibujantes, ha pasado ya un tiempo desde que no subía nada, así que hoy podréis por fin leer el relato de Liziie Quintas la ganadora del concurso de relatos con la categoría de Misterio. Os dejo con su relato.






Halloween

Desde que era pequeña siempre me han tomado por loca. ¿Por qué? Porque desde que tengo uso de memoria veo espíritus.  En mi familia todos pensaban que estaba loca y me llevaban a un psicólogo con el fin de que yo dejara de hablar con mis “amigos imaginarios” cosa que a día de hoy los sigo viendo y hablando con ellos, eso sí, mucho más sutilmente.
Nunca les tuve miedo, siempre intenté ayudarles aunque sólo fuera escuchándoles en sus penas mientras intentaba convencerlos de ir a luz, a veces sin éxito.
Una noche, tendría yo unos 13 años, estaba  medio dormida cuando noté que alguien me miraba fijamente. Abrí los ojos y delante de mí vi una sombra y como de costumbre le pregunté quién era y que necesitaba a lo cual no recibí ninguna respuesta; hecho que me inquietó porque siempre hablaban. Intenté dormirme pero no podía apartar los ojos de aquella sombra que estaba delante de mí vigilando.
Esa fue la primera noche que pasé despierta, inquieta ante un espíritu y con algo de miedo. Esperaba que al llegar el día se marchara como lo hacían todas y poder tener un día dentro de lo posible tranquilo.
 Fui al colegio pero por el rabillo del ojo veía aquella sombra que me seguía donde quiera que fuera. Me ponía muy nerviosa porque no sabía quién era y menos aun lo que quería, ¿querría hacerme daño?
Aunque era joven sabía bastante de ese mundo oculto, no gracias a mi familia claro; algunas noches venían espíritus de personas que en vida habían sido como yo y me explicaban las cosas, cómo ayudarles, qué decir, cómo actuar y todas esas cosas que poco a poco iban a ir pasando y que formarían parte de mi rutina diaria hasta el día que me muriese.
Sabía que esa sombra no era buena, pero no tenía que tenerle miedo. Faltaba un mes para Halloween y ese era el día más temido del año, la línea que divide el mundo espiritual y el nuestro es tan fina que los espíritus pasean con libertad y no solo los buenos, sino también los espíritus malos de gente que hizo mucho mal en vida y que desean seguir haciéndolo.
Halloween tenía su lado bueno, los espíritus de tus familiares queridos podían venir a verte y estar contigo en ese día sin reglas en el que los dos mundos son un durante unas horas. Yo esperaba ese día con ansias para ver a mi abuela.
Mi abuela era muy importante para mí en mi niñez, fue la única que me quería cuando todos los demás se alejaban de mi cómo si tuviera la peste, era tan buena y tenía eses ojos  azules tan profundos en los que me encantaba perderme y que sabía que nada malo me iba a pasar con ella. Por Halloween siempre venía y pasábamos horas hablando como cuando estaba viva y le contaba mis progresos y a quién había ayudado. Ella siempre me decía lo orgullosa que estaba de mí.
Durante las semanas siguientes la sombra no se despegaba de mí. Cada noche se quedaba delante de mí mirándome, incluso se sentaba en la cama mientras yo me hacía la dormida. Realmente  no me inspiraba tranquilidad esa sombra y no sabía que hacer ya que cuando estaba la sombra en casa no veía ningún otro espíritu cerca, ¿por qué sería eso?
Cada semana que pasaba la sombra se volvía un poco más nítida, pero no conseguía verle la cara para identificarle. Una noche como otras tantas se sentó en mi cama y yo empecé a respirar más rápido de lo normal por el miedo que me había entrado. Noté como me tocaba en la frente y me agarraba del brazo, yo fingía que estaba dormida. La sombra ejerció más presión en mi brazo por lo cual tuve que ahogar un grito de dolor mientras intentaba que pareciera que dormía profundamente. De repente que escucho un ruido que venía del baño, alguien se habría levantado y en ese momento la sombra se fue. Encendí la luz y me miré el brazo que estaba rojo y con marcas de dedos. Estaba empezando a preocuparme y mucho.
Los días pasaron y la sombra seguía a mi lado, ahora de día también me agarraba del brazo y me lo apretaba, incluso me  arañaba toda la espalda y me golpeaba.
Cuando llegaba la noche encendía una pequeña vela  para ver si se marchaba pero parecía que eso le enfureciera más y en vez de golpearme en la espalda lo hacía en las piernas y en los brazos dejándome llena de moratones por todo el cuerpo. Me moría de miedo cada vez que veía esa sombra por el rabillo del ojo.
Mis padres me llevaron al médico, al verme tantos moratones  pensaban que me metía en peleas en el colegio y fueron a hablar con la directora del centro en que estudiaba.
Me tuvieron vigilada en los recreos por unos días, al ver que nadie me pegaba  se olvidaron el del tema y se lo dijeron a mis padres, nada de peleas en el colegio. A lo cual mis padres se quedaron mucho más tranquilos pero los moratones no desaparecían y cada día aparecía con uno o varios nuevos.
Por primera vez tenía miedo de que llegara Halloween, si hasta ahora me había hecho esto, ¿Qué me haría esa noche en la que pueden pasear por nuestro mundo tranquilos? ¿Le haría algo a mi abuela?
Quedaban dos noches para Halloween y yo en ese mes casi no había dormido nada, tenía unas ojeras impropias de una niña de mi edad. Mis padres volvieron a llevarme al médico por si tenía alguna enfermedad, pero todas las pruebas salían negativas. La sombra cada vez era más violenta y aunque estaba muchísimo más nítida no conseguía verle la cara. ¿Sería alguien conocido? Si fuera conocido, ¿Por qué me estaba haciendo esto?
Por fin llegó esa noche tan esperada para ver a mi abuela y en parte temida por esa sombra acosadora.  Había rezado mil veces en todo ese mes a quien fuera que tuviera poder para ayudarme con esa sombra sin éxito, solo quería que esa noche me dejara tranquila y disfrutar de mi abuela. Solo pedía una noche las demás me daban igual.
Llegó mi abuela a mi habitación como tantos años por ese día. Parecía preocupada al verme pero yo estaba tan feliz de verla que se me había olvidado la sombra y todo lo que me había hecho ese mes tan horrible.
Hablamos de todo lo que había hecho, que tal me iba en el colegio, los chicos  hasta que de repente apareció otra vez esa maldita sombra, esa sombra que por fin podía ver la cara.
Cuando miré a la cara a la sombra, di un salto en la cama y me acerqué a mi abuela aun a sabiendas de que nada podía hacer ella y que no podía  abrazarme para darme consuelo. No tenía cara, solo una calavera  rodeada de algo negro como una capa. Daba muchísimo miedo y no pude evitar encogerme en mí misma, ni que eso fuera ayudarme. Me señaló con sus dedos de huesos  y miré a mi abuela muerta de miedo esperando que no fuera a matarme.
Vas a venir conmigo.
¿Por qué? Soy muy joven para morir- dije llorando mirando alternativamente a la sombra  y  a mi abuela.
Si sigues haciendo lo que haces, vendré a por ti y nadie podrá ayudarte.
Pero tengo que ayudar a eses espíritus, no deben estar en este mundo.
Sin darme cuenta empezamos una discusión la sombra y yo que no llevó a ninguna parte. Yo quería seguir ayudando y él no quería que hiciese lo que sabía hacer, ¿le estaría quitando trabajo? No entendía nada.
Es una advertencia. Te estaré vigilando.
Dicho eso desapareció dejando un horrible olor en mi habitación y a mi abuela preocupada.
Yo quería seguir ayudando y lo seguiría haciendo, pero no entendía por qué se había puesto así ni quién podía ser aquella sombra.
El resto de noche fue tranquila, por fin. Cuando se fue mi abuela pude descansar y dormir profundamente ya que desde que había aparecido la sombra no lo había logrado ni un solo día.
Los días y los meses pasaron y no vi a nadie por el rabillo del ojo, al contrario no veía ni un solo espíritu. Estaba tranquila, dormía, descansaba, comía bien y en los estudios estaba en mi mejor momento e incluso había hecho varias amigas, cosa que no había conseguido nunca.
Así pasaron los años, tranquila hasta que un día una amiga  tuvo un accidente de tráfico. Quedó en coma y yo iba a verla cada día con la esperanza de que se mejorara y no tener que ayudar a cruzar a la luz a su espíritu, no quería que me dejase. Los médicos  hicieron todo lo que pudieron pero al final murió y como muchas otras veces vi su espíritu, no era nuevo eso de ver espíritus para mí pero si era nuevo para ella que alguien la viera. Le expliqué lo que podía hacer y que iba a ayudarla a ir a un lugar mejor y tranquilo. En ese mismo momento apareció detrás de mí aquella sombra de cuando era pequeña.  La nuca se me erizó y empezó a hacer un frío que no aguantaba. Tenía que ayudar a mi amiga y una sombra no iba a detenerme.
Me desmayé y mi espíritu salió de mi cuerpo, agarré a mi amiga y salimos corriendo las dos de allí en busca de la luz. Ese lugar prometido de tranquilidad y descanso después de esta vida. La sombra nos perseguía y el miedo se apoderó de mí. Si cortaba  el hilo que unía mi espíritu a mi cuerpo podría morir.
La sombra nos seguía y cada vez me alejaba más de mi cuerpo y el hilo se hacía más y más fino que tenía miedo de que se rompiera.  Llegamos al túnel y al final se veía aquella luz, transmitía mucha paz y brillaba mucho pero no hacía daño a los ojos; era extraño y hermoso a la vez.
Me separé de mi amiga, nos abrazamos y ella subió por el túnel en busca de esa luz que la llamaba. La sombra  se puso a mi lado, me miró y noté toda su ira centrada en mí. Se acercó a mi hilo y con un dedo lo cortó. Tenía que regresar a mi cuerpo cuanto antes, tenía poco tiempo sino seguro que iba a morir.
Empecé una carrera siguiendo lo que quedaba del hilo     que me había unido a mi cuerpo. Corrí y corrí desesperadamente, cuando llegué a mi cuerpo la sombra me atrapó y no me dejo meterme en él, forcejeamos  y empezó una lucha por la supervivencia.
Mis padres entraron en la habitación y al verme desmayada en el suelo, enseguida llamaron a un médico que vino con unas enfermeras. Me entubaron y me hicieron masaje cardíaco pero no logré deshacerme de la sombra que me tenía prisionera en sus brazos.
La sombra se empezó a reír, había ganado y lo sabía. Ahora no podía volver a mi cuerpo y tendría que vagar por este mundo.
Cada Halloween regreso a mi casa, a mi habitación y me sorprende que mis padres me tengan encendida una vela. 
No creo que sepan lo que significa eso para mí. La luz calma a los espíritus, les da paz y tranquilidad, por eso yo siempre por esas fechas tenía una vela encendida en mi habitación.
Con el tiempo mis padres tuvieron otro bebé, eran jóvenes y yo lo entendí.
La niña me observaba con eses ojitos tan azules como nuestra abuela. Si me movía me seguía con la mirada y si no me veía mucho tiempo se inquietaba.  Creo que ese fue el momento en el que me decidí a ser un ángel guardián para que no le pasara nada a mi preciosa hermanita. Los ángeles guardianes son espíritus jóvenes que están a tu lado para protegerte del mal y guiarte en tu camino para ser una buena persona y sobre todo feliz.
Mi hermana iba creciendo y le ayudé a entender lo que le iba a pasar, ella me tenía a mí para que le explicase sus dones y todo lo que podía hacer pero siempre tenía miedo de que aquella sombra se llevara también a mi hermana; por lo cual le aconsejé ser prudente.
Muchas almas fueron a pedir ayuda a mi hermana, ella amaba ayudar a los espíritus y ser  alguien especial. A veces pasaba miedo pero allí estaba yo con ella, a su lado en las tinieblas para que no se perdiera.
Mis temores se hicieron realidad. La sombra volvió a aparecer y a amenazar a mi querida hermana. Intenté ayudarla todo lo que pude de las agresiones de esa sombra aterradora.
Mis padres se preocuparon al ver las mismas marcas que tuve yo en mi hermana. Mi madre lloraba todos los días y mi padre apenas comía. Ellos no entendían que estaba pasando y si se lo explicara mi hermana pensarían que estaba loca como pasó conmigo.
Tenía la intención de que esta vez fuera diferente y mi hermana siguiera con vida por mucho tiempo.  Ella tenía más poder que yo, era diferente  a mí y conmigo a su lado podremos con todo.
Todo pasó deprisa, la sombra apareció mientras mi hermana ayudaba a un alma vagabunda y todo lo que ocurrió después me pareció un déjà vú.
Mi hermana se desmayó y con ello su espíritu salió de su cuerpo, y por primera vez nos abrazamos. Intenté por todos los medios que se alejara lo menos posible de su cuerpo pero fue imposible.
La sombra y mi hermana forcejeaban y yo intentaba desesperadamente separarlos. La fuerza vital de mi hermana y la mía se unieron, aún hoy en día no me lo explico, y conseguimos deshacernos de esa sombra acosadora.
De repente todo se volvió negro, me sentía mareada, pesada y sobre todo cansada. Notaba como si estuviera encerrada y solo quería salir.
Me llevé las manos a la cabeza, me toqué el pelo y abrí los ojos de par en par. Notaba el tacto del pelo, estaba respirando y en ese momento me miro las manos.  Enfrente de mí hay un armario con un espejo, estoy en la habitación de mi hermana. Me acerco al espejo y cuando veo que me devuelve la mirada mi hermana me quedó a cuadros. No entendía nada.
Resonando en la cabeza escucho la voz de mi hermana.
Yo nací para esto, me lo dijeron en un sueño.  Tú y yo estaremos juntas por siempre, juntas somos más fuertes y ayudaremos a mucha más gente.
Me quedé sin palabras, ¿esto es la reencarnación? Yo estaba muerta por culpa de esa sombra secuaz de la muerte, mi hermana y yo peleamos contra ella… Ahora estaba viva otra vez, nada tenía sentido para mí.
Unas imágenes empezaron a pasar por mí cabeza o la de mi hermana ya no sé y vi el sueño del que me hablaba.  Toda la explicación que necesitaba estaba en ese recuerdo.
Mi muerte no había sido programada y como tal yo tenía que estar viva, pues la muerte se hizo con mi vida sin que fuera el momento; por lo cual propiciaron que mis padres tuvieran otra hija para así poder “anclarme” por decirlo así a la fuerza vital de mi hermana y poder volver a la vida. Es complicado ahora ya no soy yo ni mi hermana es totalmente ella, somos una las dos y como tal nuestros dones han crecido.
Es indescriptible volver a caminar por este mundo, lo que me preocupa es que mis padres algún día noten algo. 
Tal vez las personas que tengan trastorno de personalidad son personas que han vivido lo mismo que yo, que dos almas se han unido para hacer una “súper alma”.
Sé que es complicado de entender, ni yo misma lo entiendo al 100% aún, pero sé que no hay nada imposible en este mundo y menos en el siguiente.

10 comentarios:

  1. ¡Que paranoia Lizzie! Jajaja pero me ha encantado!!
    Maldita sombra, ¿que ocurrirá ahora que la sombra no está?

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  2. ¡Que paranoia Lizzie! Jajaja pero me ha encantado!!
    Maldita sombra, ¿que ocurrirá ahora que la sombra no está?

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  3. Sin palabras *---------------*
    Me ha dejado toda emparanoiada (no sé si existirá la palabra, pero bueno jajaja)
    No me extraña que ganara, es genial *-*
    Enhorabuena a la escritora!!
    Un besoo :3

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  4. No es de mi estilo pero me gusta felicidades por ganar Lizzie <3

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  5. Hola, no es muy de mi estilo pero me encantó el concepto del relato. Qué bueno por Lizzy y su premio. Saludos :*
    Viri Villarreal | ❤

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  6. ¡Está genial! Me ha hecho leerlo con un nudo en la garganta.
    ¡Un abrazo!
    Rebeca. Historias Impresas. Cadena de Comentarios.

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  7. ¡Hola! Está genial <3
    PD: me encanta tu blog y ya te sigo, te invito a que te pases por el mío y si te gusta a que me sigas.
    Besos!!

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    1. Ya me he pasado, tu blog es estupendo y ya sigo.

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  8. Me ha encantado, asombrosa historia. Felicidades Liziie.

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